Con 17 dónde estaba?
pensando e imaginando que no habría más pesadillas que vivir,
escuchando y cantando por una vida nueva,
amando y admirando imágenes que ahora solo me hacen llorar,
jugando con la nada mientras el tiempo corriendo me contentaba,
cuando cada segundo me susurraba de la alegría del olvido, del nacimiento de la esperanza.
Y si algún viento me estremecía con nombre de amor
yo siempre estaría dispuesta (la nada siempre te predispone)
Y sin referente, sin padres, sin aplausos ni abrazos crecí.
Las tetas se habían hinchado y el coño se preguntaba a través de mí.
Sí, todo va en retraso en los márgenes de la normalidad.
Cuando surgió lo de la personalidad?
Ese entonces no habían azotes que me apresurasen a definirme,
podía seguir jugando con irrealidades mientras convivía con mis pesadillas.
Era que en esas épocas el cielo era gris,
la pesadumbre me acarreaba a seguir mientras que tanteaba y tonteaba con algunos fines,
futuros que si no lo arreglaban, cuanto menos me sacarían de mí misma.
Esa vida no era mía, la tenía en alquiler. El pago era mantenerla con vida.
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