domingo, 19 de enero de 2014

"Hoy quiero saborear mi dolor. No pido compasión, ni piedad"

Será que en enero se alinean los astros para situar acontecimientos especialmente desgraciados,
nunca se está suficientemente preparado para el dolor. De hecho se crece de afecciones.
Pero no se trata de una reflexión sobre el dolor de lo quiero escribir.

Es cuando en vez de pensar en la dialéctica de Hegel y la de Adorno y Horkheimer,
la tragedia de tu partida se suma al ya pantanoso lodazal de mi vida,
en la que aún trato de buscar tierra firme para reconstruirme una vida.
Y es en medio del fango donde buscaba aprehender tu amor,
pero cuando te permites tantas licencias, incluso las que pasan por encima de ti,
la reflexión es de lo más doloroso, pues una espera de tal tipo era solo paliativa.
Paliativa sólo porque con la esperanza te autoengañas pensando que lo que él necesita es tiempo para sí,
cuando sabes que más que tiempo para sí (pues todos necesitamos tiempo dedicado a nosotros mismos), aquello que no se ha emprendido ya, no se emprenderá. Pero no quería reconocerlo, y jugué con la esperanza.
Yo tenía intenciones de algo más poético, pero mi creatividad está bastante hasteada de buscar motivos para obligarme a estudiar y así luchar con mis ánimos de tirarme al vacío. Con lo que, pido disculpas y dejo este vídeo de un concierto que aprecio mucho, y es ahora que acompaña mejor que nada mi alma (en el fondo una infeliz de cantina)
Bloque depresivo- boleros de cantina
"Hoy quiero saborear mi dolor. No pido compasión, ni piedad"

No hay comentarios:

Publicar un comentario